Archivo diario: septiembre 27, 2013

¿QUÉ TIENE QUE VER LA CRISIS CON EL ABORTO?


https://www.diagonalperiodico.net/cuerpo/19977-tiene-ver-la-crisis-con-aborto.html

Irene Ruano y Sua Fenol de Feminismos Sol  analizan la ofensiva neoconservadora contra los derechos reproductivos en el contexto de la crisis.
La alianza fundamental entre capitalismo y patriarcado: El capitalismo sólo puede existir a costa de la deuda de cuidados que acumula desde tiempos inmemoriales con las mujeres.

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Insertas en un contexto de crisis en el que la economía se ha convertido, una vez más, en la excusa perfecta para recortar los derechos y libertades de las personas, nadie duda ya de que no se trata de una cuestión de austeridad o gestión eficaz del gasto, sino de ideología. Una ideología que pretende crear marcos políticos y relacionales más rígidos y estereotipados que sustenten el sistema capitalista y patriarcal. Y que, en el caso del aborto, ni siquiera se esfuerza en disfrazar de cuestiones económicas, sino que se escuda en la moral, también siempre útil para estos casos.

Las razones que subyacen tras los recortes del derecho a decidir son el control de la natalidad y el control de la reproducción de la vida, en el sentido más amplio de la palabra

Por eso, para entender las razones por las que los poderes tácitos están atacando de esta manera los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, es necesario contextualizarlos en el proceso de ofensiva neoliberal que se está viviendo a nivel mundial y que viene de lejos, si bien en los últimos años hemos vivido en un oasis que ahora empieza a desdibujarse como un espejismo en el desierto.

El movimiento feminista, cuyos planteamientos hacen tambalear las relaciones sociopolíticas tal y como las conocemos, ha convertido el aborto en una de sus señas de identidad, desde los primeros manifiestos de 1975 hasta hoy mismo. En los años 70 las mujeres se encontraban en una situación en la que se negaba su sexualidad, recluidas en la familia nuclear y, por supuesto, sin poder elegir sobre su maternidad.
A pesar de los avances sociales en materia de igualdad, en la actualidad el escenario no dista mucho de aquél, pues la igualdad formal no ha llegado a cristalizarse en igualdad real.

El derecho a decidir sobre nuestras sexualidades, nuestros cuerpos y nuestras vidas se está vulnerando de múltiples formas: no sólo recortan el derecho al aborto, sino que dejan de financiar anticonceptivos por la Segu­ridad Social; aumentan la edad de consentimiento sexual a los 16 años, en contra de la autonomía de las mujeres más jóvenes; restringen la reproducción asistida a todas aquellas que no mantengan relaciones heterosexuales estables, lo cual refuerza la heteronormatividad y castiga cualquier modelo de familia no tradicional; patologizan la transexualidad; construyen un apartheid sanitario que excluye a personas migrantes y precarias de la atención ginecológica – entre otras– ; aprueban una reforma laboral que discrimina a las mujeres; hacen desaparecer la ley de dependencia y reprivatizan la educación, la sanidad y los servicios sociales en general. Aquí encontramos la piedra angular de los derechos sexuales y reproductivos: el derecho a decidir qué marca la diferencia entre ser consideradas sujetos de derechos o meros seres sin agencia, necesitadas de permanente tutelaje en sus decisiones.

Deuda de cuidados

Nos queda claro que detrás de todo esto está la alianza capitalismo-patriarcado. Las razones que subyacen tras los recortes del derecho a decidir son el control de la natalidad y el control de la reproducción de la vida, en el sentido más amplio de la palabra. Por un lado, quieren controlar qué “tipo” de personas se reproducen, cuándo y en qué condiciones nacen los seres humanos, entendidos como recursos humanos para el sistema capitalista. Por otro, necesitan asegurarse de que el sector de la población encargado de sostener la vida, es decir, las mujeres, sigue cumpliendo esta tarea de manera eficiente, invisible y sin carga económica para el sistema. El capitalismo sólo puede existir a costa de la deuda de cuidados que acumula desde tiempos inmemoriales con las mujeres. Para ello, el patriarcado ha impuesto un concepto de sexualidad falocéntrica, coitocéntrica, monogámica y heterosexual con el fin de asegurar la reproducción y la división sexual del trabajo.

Queda patente pues cuán necesaria es esta alianza. Y cómo, ante la crisis que nosotras vivimos como una pérdida de nuestras condiciones de vida, ellos ven una oportunidad para reforzar un modelo heteropatriarcal capitalista que les permita a unos pocos seguir acumulando riqueza a costa del resto de la humanidad y, por supuesto, del planeta.

Por todo esto denunciamos que la reforma de la ley del aborto supone mucho más que un recorte sobre un derecho, mucho más que un recorte meramente económico y ni siquiera una cuestión moral. Es una decisión política y consciente que trata de impedir que las mujeres controlemos nuestra fertilidad, nuestros cuerpos y nuestra sexualidad, y es ésa la cuestión que debería ser objeto de debate público y no el embrión, desprovisto, hasta el momento, de derechos por no ser aún sujeto de ellos. Así como la nueva normativa sobre reproducción asistida, que deja claro en quién sí y en quién no está dispuesto el Estado a “invertir” para que tenga la oportunidad de reproducirse.

Denunciamos también la exclusión de las mujeres y otros sujetos con sexualidades no normativas del debate y elaboración de la legislación sobre aborto y otros derechos sexuales y reproductivos, cuando deberían ser lxs principales protagonistas. La negación de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres forma parte de un proceso biopolítico de control ajeno de nuestros cuerpos que no sólo determina nuestro derecho al aborto, sino que niega la legitimidad de las formas alternativas de vida, de sexualidad, de relaciones afectivas y de identidad. Un nuevo-viejo modelo de ser mujer que, enfrentado a los estereotipos sobre la masculinidad, nos devuelve a un modelo binarista sustentado en los mandatos de género, la división sexual del trabajo y la heteronormatividad obligatoria.

Sábado 28 sept. Día Internacional por los derechos sexuales y reproductivos. Plaza España 18 h.


 

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Manifiesto “FRENTE A LA REGRESIÓN FASCISTA, REVOLUCIÓN FEMINISTA” 28 de Septiembre 2013 

Los derechos sexuales y reproductivos son los que toda persona tiene para decidir con quién, cuándo y cómo tiene, o no, hijos y relaciones sexuales. Lo que  integra el derecho de la mujer a tener control respecto de su sexualidad, incluida su salud sexual y reproductiva y a decidir libre y responsablemente sin verse sometida a coerción, discriminación o violencia. Suponen unas relaciones igualitarias entre las personas del sexo sean mujeres, hombres o personas transexuales y garantizan la integridad de todas las personas y el respeto mutuo, asumiendo de manera compartida, las responsabilidades y consecuencias que se deriven de sus comportamientos sexuales.

 Por ello, el 28 de Septiembre de 2013, en el día de día internacional por los derechos sexuales y reproductivos, la Asamblea Feminista de Zaragoza:

 

  • Exigimos el  reconocimiento de las mujeres como sujetos autónomos, con capacidad moral para emitir nuestros propios juicios y tomar decisiones sobre los dilemas que se pueden presentar  en la vida, como seres sexuados, y respecto a nuestra maternidad.
  • Rechazamos la criminalización y culpabilización que se pretende llevar a cabo de las  mujeres que abortan, deciden ser madres o no y con quien nos acostamos con la reforma del gobierno del PP con Gallardón a la cabeza, con el beneplácito y financiación de la derecha más rancia y arcaica del estado español y la “bendición” de la Iglesia Cátólica y apostólica.  
  • Denunciamos la mentira de la crisis económica y la brutal ofensiva ideológica con la que se pretende volver a responsabilizar en exclusiva a las mujeres de la reproducción social y del equilibrio  emocional en el marco de la familia tradicional, profundizando así en la ya mermada brecha de la división sexual del trabajo además de volver a tiempos del pasado  cuestionando los derechos de que las mujeres ya habíamos logrado superar. 
  • Imploramos el derecho y el poder de las mujeres a decidir sobre nuestra propia vida, nuestro cuerpo y nuestra sexualidad, en el seno de la familia o fuera de ella, así como en otras formas comunitarias alternativas o en las parejas heterosexuales más equitativas, porque el principio de igualdad no es homogeneizar los cuerpos, sino que recoge la diferencias de necesidades de los mismos, y esta es una de ellas.
  • Demandamos el concepto de diversidad en el marco de las relaciones sexuales así como la vivencia plena de las mujeres de su placer, del deseo, de sus cuerpos, de las sexualidades, de sus vidas, su autonomía y libertades. 
  • La posibilidad de gestar y cuidar lleva implícito el derecho de decidir ser madre o no y cómo y cuándo serlo. Y para ello exigimos que ni la sociedad, ni las iglesias se inmiscuyan en dichas decisiones.
  • Reclamamos la desvinculación del binomio reproducción-sexualidad y queriendo romper con esquemas totalitarios y heteronormativos de la sexualidad al servicio del poder y elegimos poder disfrutar de una sexualidad sana basada en la libertad, la autodeterminación y el respeto a las diferentes opciones sexuales e identidades de género y otros cuerpos no normativos
  • Mostramos nuestro más unánime apoyo y reconocimiento público de todas las personas a formar su propia familia; homoparentales, transexuales, monomarentales,  heterosexuales y a que exigiendo que se respeten y no se discrimine a nadie por su elección y composición familiar.
  • Reivindicamos un aborto libre, seguro, gratuito y en la sanidad pública. El aborto debe regularse como un derecho, y por lo tanto debe dejar de estar tipificado como delito dentro del código penal. Derecho a decidir tener hijos o no tenerlos y cuándo tenerlos, garantizando el acceso de las personas a métodos efectivos de anticoncepción y de libre elección.
  • Denunciamos públicamente que el Ministerio de Sanidad no financie todos los métodos anticonceptivos y este dejando fuera de la cobertura métodos de última generación. Defendemos el mantenimiento de la cobertura pública de la Píldora del Día Después. Denunciamos que los avances científicos en materia de salud sexual y reproductiva se pongan al servicio del modelo hetero-patriarcal, motivando con ello una clara discriminación para otros colectivos.

 

Y para finalizar, queremos que se garantice el aprendizaje de una sexualidad libre y responsable en el sistema educativo público, incluyendo en los programas de educación afectivo-sexual una perspectiva de género donde también se contemple el respeto a la diversidad, la igualdad. Y además, queremos que los derechos sexuales y reproductivos sean de dominio público, ya que en ellos se recogen todo lo anteriormente resumido y como tales además son derechos humanos que hay que respetar y por lo tanto todas las personas deberían tener conocimiento de los mismos y el Estado tiene la obligación de garantizar, mediante los recursos y servicios necesarios, la aplicación de los mismos.