Archivo mensual: enero 2014

Pablo Iglesias lleva su “Podemos” ante cientos de personas en Zaragoza


 

Cientos de personas han asistido hoy al nacimiento de “Podemos” en Aragón que ha desbordado el Centro de Historias de Zaragoza y ha tenido que trasladarse a la Plaza San Agustín, en la que el politólogo Pablo Iglesias ha presentado este “movimiento”.

Pablo Iglesias ha defendido en el acto que los políticos tienen miedo de los ciudadanos, “que juntos son más fuertes”.

“A veces parece que la democracia es dar un voto cada cuatro años, y eso es importante también, pero la democracia no puede quedarse ahí”, ha explicado este profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid y habitual de los debates políticos televisivos.

“Que un universitario pueda pagar sus tasas, que la gente pueda tener luz o que podamos tener un sistema de salud universal y accesible para todos no es izquierda, es sentido común”, ha reclamado Iglesias.

De esta manera ha comenzado lo que Raquel de la Riva, de Stop Desahucios Zaragoza y participante en el acto, ha definido como “un intento de transformar la indignación en poder político”.

De la Riva, que ha renombrado a los presupuestos de la Comunidad recién aprobados como “los presupuestos del hambre”, ha reclamado una nueva forma de hacer política ya que “o los ciudadanos hacen política, o se la hacen”.

En este acto ha intervenido también Miguel Urbán, de Alternativas desde abajo, que ha afirmado que “Podemos” no podía presentarse en un lugar mejor que “en la calle y en una plaza” y ha destacado que no es un partido sino un método para “construir una mayoría social”.

“La gente que estamos sufriendo esta crisis somos una mayoría”, ha continuado Urbán, quien ha hecho referencia a los “amigos que han tenido que dejar el país e irse a Londres o a Berlín”.

Fuente: http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/pablo-iglesias-lleva-podemos-cientos-personas-zaragoza_915087.html

“Podemos es una propuesta para que vuelvan o para que al menos tengan un sitio al que volver”, ha señalado.

Urbán ha hablado también del movimiento, que pretende participar en las elecciones europeas, y ha destacado que no son financiados por bancos, sino por la gente y que nace con “cero” euros.

Izquierdas en la encrucijada


José Luis Trasobares 23/01/2014

Ayer estuvo en Zaragoza Felipe González, exhibiendo ese genio y figura que le convirtieron en el mejor encantador de serpientes de la España contemporánea. Hoy viene Pablo Iglesias (mitin en el Centro de Historias, a las 19 horas), el joven profesor de Ciencias Políticas, estrella de la nueva izquierda, que encabeza la plataforma Podemos y se presenta ya como futuro candidato a las Europeas. Mañana llegarán Emilio Ontiveros y Jorge Riechhmann (mano a mano en la Facultad de Económicas, a las 18,30) a debatir sobre las posibles alternativas a la actual ofensiva del capital financiero. Todo se mueve, pues, todo fluye a enorme velocidad, y ya no vale quedarse quieto. En Izquierda Unida tanta agitación está provocando no poco desasosiego. Pero Cayo Lara ha insistido en que su formación no hará primarias abiertas. Esas, dice, son cosas de yanquis, tontadas mercadotécnicas, malévola sustitución de los sagrados principios por simples caras bonitas, martingalas de sociatas.

El caso es que a IU le han puesto las primarias encima de la mesa tanto sus asociados más socialdemócratas como los más radicales. Unos y otros consideran que, para crear una oferta electoral que agrupe a las organizaciones políticas progresistas y a los movimientos sociales, lo mejor sería desarrollar un debate unitario y seguidamente unas primarias en las que podrían participar militantes, simpatizantes, amigos y todos los interesados en poner fin a la hegemonía institucional de la derecha.

Creo que Lara (cuya coalición anda revuelta) se equivoca y con él quienes desechan las primarias sin entender su potencial. La producción de programas es una necesidad paralela a la emergencia nuevos líderes jóvenes, audaces, virales y bien formados. Además, la unidad de quienes están a la izquierda (del PSOE) se ha convertido en un trending topic. Fíjense: el debate de mañana entre los economistas ha sido organizado por Ateneo, otra plataforma (aragonesa) que trabaja sobre criterios convergentes. Y uno de los participantes, Riechmann, está en el movimiento Podemos. ¿Cómo podrán IU o CHA quedarse al margen?

Fuente: http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/independiente_915002.html

La izquierda y las elecciones europeas


Juan Manuel Aragües

 

Hacía semanas que había decidido escribir un artículo sobre la izquierda y las elecciones europeas. La óptica del mismo debía ser la que viene presidiendo mi planteamiento político en las páginas de EL PERIÓDICO desde hace más de tres años: la necesidad de una convergencia entre la izquierda real que, en este caso, desembocara en un única candidatura en todo el país. Entendía, y sigo entendiendo, que las especiales características de las europeas las convertían en un laboratorio ideal en el ámbito electoral de lo que se reclama desde una parte de la sociedad: la unidad de la izquierda real para hacer frente a los que nos roban y maltratan.

Sin embargo, el anuncio hace escasas fechas de Pablo Iglesias Turrión, estrella mediática de esa izquierda real, de que iba a presentarse a las mismas, suponía un cambio de escenario. No, desde luego, en cuanto al objetivo, que sigue siendo el mismo, una única candidatura, pero sí en cuanto a cómo llegar a él. Antes de la iniciática de Pablo Iglesias iba a escribir intentando espolear a IU para que se creyera de verdad esa política de convergencia de la que hablan sus papeles y, de ese modo, encabezara, de manera generosa y decidida, un proceso de construcción de un bloque electoral unitario. Tras la iniciativa de Pablo Iglesias, que se da a conocer como Podemos, escribo desde un sentimiento de inquietud esperanzada. Inquietud porque la inesperada iniciativa de Podemos puede generar enroques en IU y otras organizaciones, ante la aparición de lo que pueden entender como un competidor. Esperanza porque quizá la iniciativa de Podemos pueda servir de catalizador para desbloquear las inercias que se observan en los partidos tradicionales, atentos a sus debates internos y cuotas de poder. En el peor de los casos, podríamos encontrarnos con el enfrentamiento entre estructuras partidarias tradicionales poco dispuestas a atender cualquier dinámica externa y una apuesta personalista. En el mejor, con un revulsivo que encauce el proceso hacia esa unidad que muchísimos anhelamos.

 

PORQUE si hace dos años, aquí en Aragón, algunos nos dirigimos a CHA e IU para pedirles que hicieran el favor de ponerse de acuerdo, dos años después lo que decimos es que estamos hasta las narices de avanzar tan despacio, caso de que se avance. Que es impresentable que mientras el capital hace frente común para expoliarnos, para echarnos de nuestras casas, para alimentar a sus tiburones, para violentar nuestros cuerpos, para esclavizarnos laboralmente, nosotros y nosotras sigamos viéndolas venir y decidiendo si es menganita o zutanito el que debe encabezar una lista, cuántos coloca en la lista tal o cual tendencia, o subrayando nuestras esencias frente a otros. Ya estamos hartos. Nos da igual el nombre, nos dan igual las siglas, nos da igual quién encabece: lo que queremos es una opción política en la que nos reconozcamos como mayoría social y que nos permita derrotar a esta élite mafiosa que nos dirige. Porque si no lo hacemos pronto, acabarán con nosotros.

Estamos en una coyuntura histórica. No hago retórica. Nos estamos jugando el futuro, el nuestro y el de nuestros hijos e hijas. ¿Acaso queremos legarles la sociedad de esclavitud, miseria y opresión que diseña el capital? Pues si no lo queremos, manos a la obra. Y eso pasa por buscar denodadamente el encuentro. Y por olvidarnos de gilipolleces. Para las elecciones europeas, tiene que haber una sola lista de la izquierda real. Si no la hay, me dará igual que la culpa sea de uno o de otros. La culpa será de todos. Y será un verdadero desastre.

 

Profesor de Filosofía. Universidad de Zaragoza

La izquierda se divide ante la idea de una renta básica


Por  Ana Requena Aguilar

Algunos movimientos reivindican la creación de una renta básica para todas las personas

Voces críticas en la izquierda consideran, sin embargo, que esta ayuda rompe con el principio de igualdad y es contraproducente en un Estado del bienestar incompleto

 

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¿Qué supondría que los ciudadanos tuvieran un ingreso mensual asegurado durante toda la vida? ¿Cambiaría eso la sociedad a mejor? ¿Eliminaría la pobreza? ¿Desincentivaría la participación laboral de las mujeres, más afectadas por la precariedad y el reparto escaso del trabajo reproductivo? La crisis y algunos movimientos sociales han retomado con fuerza una propuesta que lleva años debatiéndose: la creación de una renta básica, un ingreso mensual que recibirían todas las personas residentes de un país por el simple hecho de serlo.

Sin embargo, la división de opiniones entre la izquierda es fuerte: sus defensores aseguran que funcionaría como un derecho que serviría para garantizar las necesidades básicas y la libertad de las personas, pero muchos economistas heterodoxos alertan de que su filosofía atenta contra el principio de igualdad que debe regir las políticas sociales y es contraproducente con un Estado del bienestar aún por desarrollar.

La diferencia fundamental entre la renta básica y las ayudas que de alguna forma se inspiran en su nombre (renta ciudadana, renta básica de ciudadanía, renta activa de inserción) y que funcionan ya en todas las comunidades autónomas es la condicionalidad: la renta básica no exige cumplir con ningún requisito, más allá de, en algunos casos, la edad y la residencia en el país que la apruebe.

Los defensores de su aplicación señalan dos beneficios clave de la renta básica: aumentar la libertad ciudadana y prevenir la exclusión social. “Esta renta se garantiza ex ante, no ex post, como los subsidios, por lo que actuaría como una medida de prevención de la exclusión y la pobreza”, dice el presidente de la Red Renta Básica, Daniel Raventós. ¿Quién la cobraría? Según Raventós, todas las personas residentes en el país: las mayores de 18 años cobrarían una cantidad por determinar y las menores de edad, entre el 20% y el 50% de esa cantidad percibida por los adultos. “ Sería un avance para los sectores con menos renta”, asegura.

Sin embargo, un sector crítico rechaza que la renta básica deba aprobarse como tal. “Ha costado mucho llegar a tener algunos derechos básicos, y ahora el neoliberalismo lo rompe todo: el sistema educativo, la sanidad… Dando un dinero a cada ciudadano estás trasladando la responsabilidad desde el Estado a las personas, para que se las apañen como puedan. No tiene sentido darle lo mismo a todo el mundo, lo que necesitamos es un sistema de bienestar completo e integrado”, defiende la economista María Pazos.

Pazos advierte de algunos efectos perversos que podría tener la renta básica, por ejemplo, desincentivar la participación laboral de las mujeres que, más afectadas por la precariedad, los bajos salarios y la falta de reparto del trabajo de cuidados, podrían abandonar el mercado de trabajo con más facilidad y volver al hogar.

Como Pazos, el economista Juan Torres se muestra crítico. Ambos sostienen que la renta básica rompe con el principio de “a cada cual según sus necesidades y de cada cual según sus capacidades”. También Vicens Navarro, que ha señalado que la aplicación de una renta básica en un sistema del bienestar con un gasto público insuficiente y un gasto en transferencias por persona muy bajo, es “empezar la casa por el tejado”. Al contrario, proponen reforzar los servicios públicos, mejorar las prestaciones sociales y diseñar una red de protección mínima que impida a la ciudadanía caer en la pobreza.

Cambios estructurales

El presidente de la Red Renta Básica señala que su implantación tendría que ir acompañara de una transformación social que estaría ligada a la forma en que se financiaría la prestación. De hecho, las propuestas para aplicarla no suelen hablar de un aumento sin más del gasto, sino de reformas estructurales que cambiarían la forma de distribuir la riqueza. “Tanta importancia tiene la renta básica como la forma de financiarla. Haría falta un cambio en la política fiscal y social, que, junto a la aplicación de la renta, permitiera una nueva redistribución de la riqueza. Los ricos seguirían siendo ricos, pero ganarían menos”, asegura Raventós.

Esos cambios incluirían, por tanto, una reforma fiscal que tocara el IRPF, las Sicav, el fraude fiscal o los impuestos a grandes fortunas. “También desaparecerían muchas asignaciones monetarias, por ejemplo, las rentas mínimas de inserción, porque todas las prestaciones que fueran menores que la renta básica no tendrían sentido”, dice Reventós.

En caso de que la renta básica se aplicase y no hubiera cambios en la precarización del mercado laboral, ¿dejaría la sociedad de ser desigual? “La renta básica puede luchar contra la pobreza e incrementar la libertad, pero no puede cambiar por sí sola a toda la sociedad”, admite Daniel Raventós.

El miércoles 15 de enero, una comisión promotora registró en el Congreso una Iniciativa Legislativa Popular por una Renta Básica. “Somos conscientes del debate que suscita y por eso proponemos una aplicación en dos fases, para poder llegar a un consenso”, explica Isabel Franco, miembro de la comisión. En la primera fase, la renta funcionaría para las personas registradas en los servicios públicos de empleo y que no percibieran una prestación o que, cobrando una ayuda, esta fuera inferior a 645 euros mensuales. En la segunda fase, la renta se extendería a todas las personas. Proponen una paga de 645 euros al mes (el umbral de la pobreza) para todas las personas, independientemente de su edad.

Para Miguel Laparra, director de la cátedra Investigación para la Igualdad y la Integración Social de la Universidad Pública de Navarra, la propuesta es interesante y puede servir para orientar algunas decisiones políticas, pero no cree que la renta básica sea “la solución inmediata” a los problemas actuales.

Laparra señala que la renta tendría implicaciones sobre todo el modelo social. “Es una gran provocación intelectual, una propuesta muy interesante a largo plazo porque supone una revolución no solo del sistema de protección, sino de relaciones laborales, de la negociación colectiva, del sistema de pensiones, de la fiscalidad… Es un proceso de transformación social de gran calibre, que ahora mismo tiene su punto de utopía”, señala.

Fuente: eldiario.es

 

En cada mesa, un Gamonal


Por Maruja Torres

 

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Parafraseo el título que Josep M. Huertas Clavería puso a su libro Cada taula, un Vietnam, en el que glosaba la insumisión y el bullicio del periodismo canallesco -para el régimen, claro-, que tanto juego dio en las redacciones de los últimos años de la dictadura.

En cada mesa, un Gamonal, vendría a ser nuestra versión 2014 a nivel de rebelión social. La de lo posible, que podemos poner en práctica sublevándonos ante cualquier tomadura de pelo inmediata, cualquier tocamiento de narices descarado, cualquier burla despiadada perpetrada por quienes, con la excusa de su mayoría absoluta, no solo tienen la sartén por el mango y el mango también, sino que creen poder freír impunemente nuestras asaduras.

Hacerse un Gamonal debería convertirse en la forma coloquial de definir una revuelta puntual y local. Hoy estoy de un Gamonal subido, podríamos decir al salir a la calle, con los otros que nos hacen ser uno, cuando la más reciente cacicada -nacional, autonómica, municipal- se convierta en la última gota que colme y derrame nuestro vaso de hiel. Con hiel me acuesto y con Gamonal me levanto. Gamonal, Gamonal, Gamonal, qué bonita serenata. A ver si a fuerza de repetirnos el nombre, que suena como una medicina del alma, nos dejamos de perplejidades paralizantes y ponemos manos a la obra. Por un semáforo que falta, por un faraonismo que sobra, por un vecino desamparado por la ley -como ya hacen las precursoras PAH-, por un futuro en cuyas esquinas se mean los que mandan.

 

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Un Gamonalazo sería, por ejemplo, que a lo largo y ancho de nuestro territorio fueran surgiendo insurrecciones de barrio que reventaran los granos de tanta codicia, corrupción e incompetencia, e hicieran saltar la pus. Como una ola, rumor de caracola, Gamonanola, limpiando este país, como una ola.

Estoy escribiendo en serio. Gamonal, nuestro Tahrir: que no caerá, espero, en el gran error de Tahrir, que fue abandonar la plaza después de haber hecho apresar a Mubarak. Porque las mayorías absolutistas, sean el resultado de una votación democrática o de un enviciamiento dictatorial histórico, nada temen más que a la gente en la calle. Lo estáis viendo aquí, al Parlamento les suda el arco voltaico. Es la calle lo que les pone de los nervios. Y no por la violencia ocasional, que es solo un incidente que magnifican para justificar su represión indiscriminada.

A modo de poscoito: No me negaréis que uno de los efectos secundarios de Gamonal ha sido espectacular en lo patético. Esa diarrea verbal que le ha entrado a Ana Botella. ¿A qué se refería cuando condenaba los “atentados”? ¿Es que el medicamento le ha hecho pedir perdón por los fusilamientos, las fosas comunes y los campos de concentración fascistas de la guerra civil en Burgos? ¿O quizá se refería a los ultrajes y quemas de banderas constitucionalistas republicanas? Esta mujer es un misterio tan vacío como su apellido.

Gamonal. En todas las mesas, y ya.

Fuente: eldiario.es

Syriza y la dinámica del cambio social


El elemento característico de Syriza, en contraste con los partidos tradicionales de la izquierda, es que no sólo se ve como un medio de representación política de los movimientos, sino también como partícipe en la construcción de los movimientos. Su instinto político hace que sea prioritaria la responsabilidad de contribuir a la difusión y al fortalecimiento de los movimientos que luchan por la justicia social.

En las semanas que siguieron a la elección de 71 diputados de Syriza en junio de 2012 sus dirigentes subrayaron la importancia de este hecho para ‘cambiar la idea de las personas respecto a lo que pueden hacer y desarrollar con ellas el sentido de su capacidad de conseguir el poder’, en palabras de Andreas Karitzis, uno de los coordinadores políticos clave de Syriza. Aunque el partido cree que el poder estatal es necesario, según Karitzis ‘también es decisivo lo que se hace en los movimientos y la sociedad antes de hacerse con el poder. El 80% del cambio social no se consigue sólo con la llegada al gobierno’. Esto no es hablar por hablar.

Esta visión de las estrategias para el cambio social influye en cómo Syriza asigna los importantes recursos estatales que recibe debido a su gran representación parlamentaria. El partido recibirá ocho millones de euros (casi el triple de su presupuesto actual) y el Parlamento asigna cinco administrativos a cada diputado.

En la actualidad la idea es que gran parte de los nuevos fondos vaya a las redes de solidaridad de los barrios; por ejemplo para los trabajadores que extiendan iniciativas como los centros médicos sociales y otras que han tenido éxito y conecten los habitantes de las ciudades con los productores de alimentos. También se destinarán fondos al fortalecimiento del partido dentro del Parlamento, pero se dedicarán más fondos al trabajo de Syriza en la construcción de las organizaciones extraparlamentarias por el cambio social.

De los cinco administrativos asignados a los diputados dos trabajarán directamente para el diputado. Uno trabajará en los comités de políticas que reúnen a los diputados con los expertos cívicos y dos trabajarán para el partido en los movimientos y los barrios.

Detrás de estas prioridades hay un proceso de aprendizaje que surge de la vulnerabilidad mostrada por los partidos de izquierda en otros países europeos cuando permiten que las instituciones parlamentarias, con todos sus recursos y privilegios, los aparten de los movimientos a los que pretenden dar voz política.

El compromiso de construir movimientos tanto como el partido

Desde sus orígenes en 2004, en el momento más álgido del movimiento por la justicia global (especialmente fuerte en Grecia), Syriza se ocupó tanto de construir los movimientos de cambio de la sociedad como del éxito electoral. Hubo también un proceso de aprendizaje mediante el Foro Social Europeo y el Foro Social griego.

Esto contribuyó no sólo a la claridad de la visión estratégica de los límites del poder estatal para la transformación social, sino también a la insistencia consciente en las normas de pluralismo, el apoyo mutuo y la apertura a los nuevos modos en que las personas expresaban su descontento y alternativas.

El KKE, uno de los últimos partidos comunistas ortodoxos de Europa y un recuerdo constante de la metodología política que Syriza trataba de evitar, se mostraba confiado en su aislamiento autoimpuesto y cauteloso de la contaminación de lo ‘no ortodoxo’. Los activistas de Syriza, al contrario, participaron de la cultura curiosa, plural y abierta de aprendizaje mutuo promovido por el Foro Social Europeo y ésta se convirtió en uno de los objetivos explícitos de su nueva coalición política. Esto se vio claramente cuando Syriza se unió a la revuelta juvenil con ocasión de la muerte a manos de la policía de Alexandros Grigoropoulos en 2008 sin hacer valer su opinión ni tomar protagonismo. Y actuó de la misma manera cuando se protestó en la plaza Syntagma y a lo largo de 2011.

Los activistas de Syriza aportaron sus propios principios -por ejemplo, no permitir lemas contra los inmigrantes- y los aplicaron junto con otros colectivos -por ejemplo, los anarquistas- para encontrar las soluciones prácticas mediante el debate. El ala juvenil de Synaspismos colocaba un taller durante las protestas de Syntagma para explicar y discutir este enfoque de principios y la necesidad de no instrumentalizar la lucha.

La cultura convergente de las diferentes generaciones y tradiciones de la coalición ha modelado también a Syriza. La generación más joven, que tiene ahora 20 o 30 años, se acercó a la izquierda independientemente de la alternativa que pudiera existir. Los veteranos habían formado parte de la resistencia a la dictadura a finales de los años 60 y 70 y muchos de ellos se convirtieron en eurocomunistas en los años 80.

Ambas generaciones fueron activas en el movimiento por la justicia global y el foro social. Esto significó que los procesos colectivos de conocimiento y producción cultural en los movimientos que se resistían a la globalización neoliberal, tanto dentro de Grecia como internacionalmente en los años 90, fueron más importantes para el desarrollo político personal de los activistas de Syriza que el hecho de ser un campo donde ‘intervinieran’ con el fin de promocionar una alternativa que ya había funcionado en otro lugar.

Todos los activistas de Syriza son enérgicos acerca de la cuestión de ir más allá de la protesta y tener alternativas convincentes para la gente descontenta con el corrupto Estado griego y la troika de la CE, el FMI y el BCE. Esto ha llevado a un mayor apoyo de iniciativas que tengan impacto ahora en vez de esperar a que Syriza llegue al gobierno. Por ejemplo mientras los recortes destruyen el sistema público de salud, los médicos y enfermeros de Syriza se organizan para crear centros médicos que solucionen las necesidades urgentes sin dejar de exigir tratamiento gratuito en los hospitales públicos y la defensa de los servicios sanitarios.

Syriza une también a funcionarios vanguardistas con profesores expertos y representantes de padres para preparar cambios en la organización del Ministerio de Educación con el fin de que éste sea sensible a las necesidades del pueblo y para liberar las habilidades reprimidas de los empleados públicos que quieren realmente servir al público.

Syriza está realizando también un mapa de la economía cooperativa y social del país para identificar cómo se le puede ayudar políticamente

ahora y cuando el partido llegue al poder; el objetivo de Syriza es conseguir una economía orientada a las necesidades sociales. La sensibilidad del partido al auge gradual de la autogestión de la economía solidaria en medio de la crisis -al reconocer su potencial en términos de la construcción de una orientación alternativa de la sociedad- recuerda lo que dijo André Gorz cuando al hablar del concepto estratégico de las reformas no reformistas en su Strategy for Labor subrayó la importancia de ‘permitir a los trabajadores ver el socialismo no como el más allá trascendental sino como una meta visible de la praxis en el momento presente’.

Cuando Alexis Tsipras declaró que el partido estaba preparado para gobernar, basándose en el rechazo inequívoco de la política económica, consiguió que los activistas de Syriza se concentraran y se organizaran con disciplina. El estilo y la cultura de movimiento de la organización dieron lugar a una campaña de gran determinación en la que las lealtades particulares de grupo o tendencia dentro de la coalición se debilitaran para permitir que surgiera una nueva unidad.

Pero surgieron también quejas de una cierta opacidad sobre cuándo, dónde y cómo se tomaron las decisiones y temores de que esto se reforzara en el caso de que un gran grupo parlamentario llegase a ser una celebridad de la que dependiera el futuro del partido, lo que debilitaría la democracia y el debate interno del partido, recordando los casos de Lula y Andreas Papandreu en 1981.

Aunque la coalición está unida sobre la importancia de gobernar, se debate cómo compartir el liderazgo, cómo rendir cuentas a los activistas del partido y del movimiento, cómo mantener una cultura politizada y crítica de debate, desafío y militancia estratégica; en otras palabras, cómo evitar convertirse en ‘otro Pasok’.

Repensar el derecho a voto: desde la atomización a la representación social

La experiencia de Syriza aporta un enfoque práctico a las discusiones recientes en el seno del movimiento por la justicia global sobre la conveniencia, en las democracias liberales, de involucrarse en el sistema político y luchar contra él y en particular sobre la conveniencia de perseguir la representación política por otras razones que las propagandísticas y bajo qué formas de organización.

La combinación consciente de Syriza de organizar para gobernar junto con la capacidad de cambio independiente del sistema político -mediante el trabajo solidario dentro de la comunidad, la agitación de base en los sindicatos, las campañas por los derechos políticos y sociales y contra el racismo y la xenofobia- plantea una vez más si el voto es todavía un recurso de transformación social o una fuente perpetua de desilusión y alienación.

En otras palabras, ¿es posible que la representación en las actuales instituciones de democracia parlamentaria, junto con los esfuerzos para cambiar estas instituciones, fortalezca la lucha más amplia que acabe con el poder capitalista, es decir el poder de los mercados financieros, los bancos privados y las corporaciones, todos ligados a las instituciones estatales y avalados por ellas? Mi respuesta es positiva, aunque muy condicionada.

Este condicionamiento se basa organizativa y culturalmente en la concepción social y concreta de la ciudadanía. En las sociedades de hoy, llenas de desigualdades, esto implica involucrarse en la política electoralista mientras se combate lo que representa hoy el sufragio universal: una igualdad política formal y abstracta en una sociedad que en esencia es desigual.

Muchas personas desposeídas y sus aliados que lucharon por el voto creyeron que el hecho de desenmascarar, desafiar y superar las relaciones desiguales y explotadoras estaba en el corazón de la política parlamentaria. Para los Chartists [reformistas políticos británicos entre los años 1838 y 1848] y para muchas sufragistas,

el voto representaba la apertura de una nueva fase de lucha política, no una meseta donde acomodarse.

La representación política significó para ellos un medio de hacer visible en el sistema político la lucha contra la desigualdad económica y social.

La capacidad de la clase dirigente británica, a menudo con la complicidad tácita y ostensible de la dirección laborista del Parlamento y de los sindicatos, de contener esta dinámica potencial es un ejemplo bien documentado de un fenómeno común en las democracias liberales.

El resultado es una forma estrecha de representación en la que se trata a los ciudadanos de manera abstracta en lugar de que sean un elemento de unas relaciones sociales complejas y, en la actualidad, desiguales. Es un proceso político que tiende a disfrazar en vez de desenmascarar las desigualdades y protege en lugar de desafiar el poder económico privado.

Volver a la radicalidad democrática

Las generaciones posteriores desafiaron esta tendencia. Recuperaron los objetivos democráticos radicales de los pioneros al pretender romper la membrana protectora de la política parlamentaria y abrir la política al impacto directo de las luchas que están cambiando el equilibrio del poder en la sociedad.

Hay mucho que aprender a este respecto de dos experiencias: la administración laborista radical del GLC y el gobierno del PT de Porto Alegre. Ambas direcciones políticas construyeron en la práctica su estrategia de implantar el mandato electoral basándose en compartir el poder, los recursos y la legitimidad junto con los ciudadanos organizados en torno a los temas de igualdad económica y social.

Los políticos municipales se basaron en el reconocimiento de que las desigualdades que tenían obligación de abordar porque los habían elegido para ello -sobre el poder económico, la raza, el género, etc.- requerían fuentes de poder y conocimiento más allá de las del Estado solo.

En ambos casos el mandato exigía una política de la que se podría aprender y que no repitiera las concesiones que se habían hecho a nivel local y nacional en el pasado. En el caso del GLC la izquierda del Partido Laborista de Londres, influido éste por una feroz controversia dentro del partido a nivel nacional, estaba decidida a evitar el fracaso del gobierno laborista de 1974 a 1979 e implantar un mandato electoral radical.

Esta fuerte voluntad política, junto con una implicación directa en los movimientos comunitarios, feministas, sindicales y antirracistas, hizo que los futuros concejales del GLC conectaran con muchas organizaciones que compartían sus objetivos y se involucraran en la redacción de un manifiesto detallado. Este manifiesto se convirtió en el mandato de la nueva administración cuando el Partido Laborista ganó las elecciones al GLC en 1981. Fue una referencia clave en los conflictos con los altos cargos tanto en County Hall [sede del Consejo del Gran Londres] como al otro lado del río en Westminster, que ya encabezaba Thatcher, y Whitehall [ubicación de la administración del gobierno británico]; es decir, una fuente de legitimidad moral para el radicalismo de las políticas del GLC.

En el caso de Porto Alegre, la forma de llevar el municipio implicaba que las elites de los partidos locales hicieran tratos de mutuo beneficio que reproducían la corrupción y el secretismo estructurales que aseguraban que el municipio servía o al menos no molestaba a los intereses económicos de las aproximadamente 15 familias que dominaban la economía local como terratenientes o empresarios.

La misión del PT, como parte de su compromiso de desagraviar las importantes desigualdades que resultaron de la forma de gobernar y de la economía brasileña, era poner fin a esto. Bajo el liderazgo de Olivio Dutra se comprometió a trabajar con las asociaciones vecinales y otras organizaciones democráticas de base con el fin de abrir los procedimientos presupuestarios y financieros de contratación del municipio.

En ambos casos las estrategias fueron efectivas al conseguir muchos de los objetivos marcados, tanto que los intereses creados que habían desafiado actuaron tan eficaz como reaccionariamente.

Estas experiencias, y en particular las relaciones cruciales entre ciudadanos organizados de forma autónoma y el Estado local, fueron producto de estas singulares circunstancias históricas.

Tanto el Partido Laborista británico como el Partido de los Trabajadores de Brasil fueron producto de los movimientos laborales y sociales y de los intelectuales progresistas pero sus orígenes históricos divergentes se basaron en una comprensión distinta de la democracia y por tanto de las estrategias a seguir ante las políticas representativas.

Mientras el PT se creó para ser la vanguardia democrática radical de la lucha contra la dictadura, el Partido Laborista se fundó para proteger y extender los derechos de los trabajadores y la provisión social dentro de una democracia parlamentaria. El Partido laborista se creó de una división casi sacrosanta entre lo industrial (los sindicatos) y lo político (el Partido). Las reglas que gobiernan esta relación son bastante flexibles, ya que de otra manera esta ‘alianza contenciosa’ no habría sobrevivido.

En 1950 esta división del Laborismo había producido ya una abdicación profundamente institucionalizada de la política desde los sindicatos hacia el Partido Laborista que consideraba cada vez más que la política legítima sólo podía tener lugar dentro de los estrechos confines parlamentarios. Los sindicatos podían presionar y como parte del Partido Laborista podían aprobar resoluciones que proponían lo que los gobiernos podían hacer. Pero actuar directamente en temas políticos y sociales estaba fuera de su alcance.

Fuente: Espai Alternatiu

¿HAY ALTERNATIVAS AL SISTEMA ECONÓMICO ACTUAL? DESARROLLISMO/DECRECIMIENTO


Viernes 24 enero 18.30 h. Salón Actos Económicas

MESA REDONDA:

Ateneo te invita a participar en un jugoso debate, mano a mano, entre EMILIO ONTIVEROS y JORGE RIECHMANN:

-¿Cuánto tiempo más puede sostener el planeta un modelo económico basado en el despilfarro de recursos? ¿Es cierta la ecuación CRECIMIENTO IGUAL A DESARROLLO?
En esta respetuosa confrontación entre dos pesos pesados, analistas del modelo económico, uno keynesiano y otro  ecosocialista, se someterán a la polémica preguntas claves para nuestro futuro colectivo:

-¿Cuánto tiempo más se puede mantener un modelo económico basado en un desmedido consumo de materias primas y recursos naturales?

-¿Cómo podemos salir de esta dura crisis sin provocar otra nueva ?

-¿Es posible mantener una sociedad de pleno empleo sin un consumo desaforado de materias primas?

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-¿Es cierto que varias potencias emergentes (China, Brasil), caracterizadas por mantener hasta la fecha altas cotas de crecimiento en base a un feroz consumo de recursos, comienzan a mostrar síntomas de agotamiento?

-¿Deben los gobiernos apostar por un modelo de consumo más sobrio?

-¿Es posible una vida digna para las y los de abajo sólo recuperando lo que nos roban los ricos sin tocar el modelo de desarrollo?

-¿Existe eso llamado desarrollo “sostenible”?

-¿En qué posicionamientos concretos se deben traducir las respuestas a todas estas preguntas?

¡Salsa! ¡Merengue! ¡Cataplum!


Maruja Torres.

 

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Si existe algo casi tan estomagante como los manejos dilatorios que se han sucedido para impedir que se imputara a la infanta Cristina de Borbón, ello es la multitud de comentarios que, como consecuencia del impecable trabajo del juez Castro, y tras su segunda imputación, saturan ahora la prensa y las tertulias. Después de tanto enjuague por las altas esferas, ¿pretenden que lo de este letrado, literalmente solo ante el peligro, es la prueba viviente de que “estamos en una democracia asentada” y “la Justicia es igual para todos”?

No, amigos, la actuación del juez Castro puede ser, y lo es, muy reconfortante para la ciudadanía, un verdadero chute de decencia que nos urge –lo de Blesa tampoco ha estado mal: veremos hasta dónde puede llegar el nuevo magistrado–, porque llevamos años con las ruedas de molino atragantándose en nuestro esófago, meses y más meses hartos de que nos atufen con su purulencia ciertos poderes/poderes ciertos que encubren la corrupción, cuando no la propician y participan en ella.

Por fin un hombre justo, valiente y sagaz, que da a la ya imputada una oportunidad que yo no dudaría en aceptar a la primera, si fuera inocente: explicarse y explayarse.

Desdichadamente –o no– este lamentable asunto, este nido de mangancia –y despilfarro hortera: no es delito pero ofende– que quedó al descubierto cuando no hubo suficiente telón con flor de lis y tiara para contenerlo sólo ha servido para evidenciar que a la democracia pueden intentar tomarle el pelo –y conseguirlo, a menudo– la monarquía y sus adláteres. Esa monarquía que aceptamos cuando la Transición a cambio de que –no era tanto pedir, demonios– se convirtiera en constitucional, como lo son sus pares en otros reinos europeos, ha demostrado que está manchada. No sólo por lo que han hecho sus allegados y parientes, sino por la forma en que han intentado aferrarse a sus privilegios y esconder la sarna debajo de las alfombras.

Así pues, me hallo a la espera de que el 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora, la infanta Cristina –primera princesa de España que estudió una carrera y consiguió un empleíllo de nada– demuestre su inocencia ante los tribunales, como hubiera podido hacer mucho antes, de no haberse empeñado en creerse especial.

Como para dicha demostración tendrá que alegar, seguramente, que es tonta, desde aquí ya anticipo que deberíamos manifestarnos todas las feministas a las puertas del juzgado, pues nos vilipendia esa idea de que las buenas mujercitas nunca se enteran de los chanchullos del rey –con perdón– de la casa, tan extendida hoy entre el conservadurismo imperante y pillado con las manos en la caja.

Por otra parte, no puedo apartar de mi mente el hecho de que una de las minucias que los Urdangarin pagaron en negro fuera un coaching para clases de salsa y merengue en su domicilio particular. Alucino ratatouille al imaginarlo, en particular si les acompañaba el monarca, que ya sabéis que don Juan Carlos se quedaba temporadas a vivir con ellos (de ahí, entre otras, la necesidad de disponer de un casoplón).

Si visualizáis conmigo la escena –y eso no hay revista ¡Hola! que alcance a pixearlo–, llegaréis a la conclusión de que a la manifestación de feministas tendría que añadirse una comisión de profesionales de ritmos caribeños agraviados.

Qué tropa.

 

Fuente: eldiario.es

15 años de cultivo sin una evaluación adecuada de sus consecuencias. Plantas modificadas genéticamente.


 

Dominique Cellier

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[El reciente escándalo de las “ratas contaminadas por organismos modificados genéticamente (OMG)” y sus secuelas han planteado no solo la cuestión de los OMG y de los dogmas que los rodean, sino también la del enfoque y el método científico en la determinación de la prueba.]

Todo el mundo recuerda la portada sensacionalista de la revista Nouvel Observateur del 20 de septiembre de 2012: “Sí, ¡los OMG son veneno!”. El reportaje hacía referencia a la publicación en la víspera, en la revista Food and Chemical Toxicology /1, de una parte de los resultados del experimento llevado a cabo en secreto, durante dos años, con 200 ratas por el equipo del profesor de biología molecular Gilles-Eric Séralini (ver Escándalo sanitario), de la Universidad de Caen (Francia). “Una bomba de fragmentación: científica, sanitaria, política e industrial. En efecto, pulveriza una verdad oficial, a saber, la inocuidad del maíz modificado genéticamente” /2 , decía en portada el semanario, donde también aparecían terribles imágenes de los tumores y afecciones que habían sufrido las ratas alimentadas con maíz transgénico/3. El efecto de la noticia se vio reforzado por la aparición simultánea de dos libros, Tous cobayes!, de Gilles-Eric Séralini/4 y La vérité sur les OGM, de Corine Lepage/5, de la película Tous cobayes?, de Jean-Paul Jaud /6 y del documental OGM: vers une alerte mondiale?, de Clément Fonquérine y François Le Bayon/7.

A esto le siguió una campaña mediática intensa, una controversia científica internacional, una respuesta masiva de apoyo frente a la ofensiva inquisitorial contra los autores y un ataque de pánico en las esferas institucionales. Apoyo incondicional de los militantes contrarios a los OMG, ataques indiscriminados de los que están a favor de los OMG… en suma, cada uno tenía que decantarse: “si no estás conmigo, estás contra mí”. Sin embargo, esta visión binaria hacía que muchos ciudadanos, miembros de asociaciones y científicos no supieran muy bien qué pensar sobre las cuestiones que planteaba la controversia. Ante las mistificaciones, mentiras, componendas, conflictos de intereses y la confidencialidad de los expedientes, la respuesta a base de imágenes chocantes y de una cobertura mediática espectacular busca a menudo más una adhesión emocional que la reflexión crítica, que debe apoyarse en el razonamiento y el conocimiento.

Todo planteamiento científico y/o ciudadano en relación con los OMG debe concretar en primer lugar de qué se está hablando, de dónde se está hablando, y formular las preguntas que suscitan debate y que deben ser zanjadas por la sociedad de forma transparente y democrática. La movilización ciudadana contra ciertos usos de los OMG solo puede sacar fuerza de la explicación y la comprensión, apelando más a la inteligencia que al afecto o a los argumentos de autoridad.

¿De qué estamos hablando?

El título de Le Nouvel Observateur induce a confusión en primer lugar porque no se trata de todos los OMG, sino de un estudio relativo a una planta transgénica destinada a la alimentación humana y animal. Echar todos los OMG en el mismo saco es muy del agrado de los lobbys que defienden los OMG, pues les permite mezclar todo para justificar algunos (los OMG agrícolas) amparándose en otros (fabricación de medicamentos, de vacunas, investigación científica…).

No precisar de qué se está hablando, cuál es el debate, es correr el riesgo de agravar la confusión, provocar temores irracionales y abrir la vía a mistificaciones haciendo pasar por ciencia lo que no son más que tecnociencias. Es preciso separar los diferentes ámbitos de uso y aplicación de los OMG, cuya naturaleza varía profundamente en función de si se utilizan o desarrollan en un medio confinado (laboratorios, fermentadores, etc.) o en un medio abierto como los OMG agrícolas, destinados a ser dispersados en el medio ambiente para el consumo humano y/o animal. No mezclemos la investigación fundamental, el ámbito médico y farmacéutico, los diferentes sectores industriales y, finalmente, la industria agroalimentaria. Los OMG agrícolas suscitan cuestiones específicas que hay que tener la valentía de debatir sin refugiarse tras la confusión.

Otra diferencia radica en su finalidad. Por ejemplo, cuando se utiliza una bacteria para producir insulina, no es la bacteria la que nos interesa, sino la insulina, que se extraerá y purificará, lo que supone el sacrificio de la bacteria transgénica: el OMG es en este caso un instrumento, un medio y no un fin. Los OMG agroalimentarios −las llamadas PMG (plantas modificadas genéticamente)−, en cambio, ya no son instrumentos de ingeniería genética, sino un fin en sí mismas. Se utilizan como organismos enteros. Las PMG tienen exactamente el mismo destino que sus homólogas no transgénicas: se plantarán o sembrarán, cultivarán, cosecharán y consumirán por humanos o animales. Esta diferencia fundamental suscita cuestiones sanitarias, ambientales, éticas, sociales y económicas a las que hay que responder antes de tomar el planeta como rehén y convertirlo en una cobaya.

Los OMG agroalimentarios: las PMG

El objeto del debate son por tanto las plantas modificadas genéticamente, no las que pertenecen al ámbito de los sueños o las promesas, sino las que existen realmente a día de hoy. Las PMG se vienen cultivando en el planeta desde hace más de 15 años y nos siguen prometiendo plantas milagrosas capaces de crecer sin necesidad de agua o en medio salino y de fijar el nitrógeno del aire, más ricas en vitaminas, de mejores propiedades organolépticas, etc. Sin embargo, de hecho las PMG cultivadas siguen siendo casi en su totalidad las llamadas plantas pesticidas, y esta situación no cambiará en los próximos años. En efecto, más del 99 % de las PMG cultivadas, o bien producen ellas mismas un insecticida para luchar contra un insecto depredador (por ejemplo, las plantas Bt), o bien toleran un herbicida sin morir (plantas Roundup Ready® o Liberty-Link®), o bien poseen dos o más de estas propiedades.

Si examinamos las estadísticas del ISAAA/8, veremos que en el curso del año 2011 se cultivaron PMG en 160 millones de hectáreas (Mha) en todo el planeta, en su mayor parte en el continente americano (139 Mha, lo que representa el 87 % del total), y menos de 120.000 ha en Europa (principalmente maíz Bt en España). Cuatro plantas abarcaban por sí solas 159,3 Mha, es decir, el 99,6 % de las PMG cultivadas: soja (75,4 Mha, 47,1 %), maíz (51 Mha, 31,9 %), algodón (24,5 Mha, 15,4 %) y colza (8,2 Mha, 5,1 %). Casi la totalidad de estas plantas han sido modificadas genéticamente para producir un insecticida (15 %) o para tolerar un herbicida (59 %), o bien para poseer varias de estas propiedades (26 %). En el curso del año 2012, aparte de un aumento del 6 % de la superficie cultivada con PMG, tanto su localización como su naturaleza han cambiado poco.

Las PMG cultivadas son por tanto plantas que producen o toleran uno o varios pesticidas. Contrariamente a lo que dicen a menudo sus promotores, no son ecológicas. Las plantas Bt producen un insecticida, mientras que las plantas Roundup-Ready® toleran un herbicida que suele ser utilizado y que se acumula en la planta. Según un informe de Charles Benbrook/9 para Greenpeace, el cultivo de PMG que toleran los herbicidas comportará un aumento del uso de estos últimos. En 2010, unos estudios científicos y testimonios sobre la resistencia de las adventicias (malas hierbas) a los herbicidas hicieron que el Congreso de EE UU organizara una serie de audiencias sobre el tema. Monsanto propuso entonces ofrecer una rebaja a los agricultores que multiplicaran el uso de herbicidas contra las hierbas resistentes al Roundup. Desde entonces, el gobierno se ve asaltado por los lobbys que presionan para que autorice las PMG resistentes a los herbicidas basados en ingredientes distintos del glifosfato/10, como el 2.4-D/11, a fin de intentar erradicar las “malas hierbas”.

Las carencias de la evaluación de las PMG

La realidad actual de las plantas modificadas genéticamente tiene que ver con el uso de pesticidas y suscita, por eso mismo, interrogantes relativos a los posibles riesgos, que es preciso identificar y evaluar. Estas cuestiones interesan a los científicos, a los ciudadanos de todo el planeta y a los campesinos que están en primera línea. Por la naturaleza misma de los problemas, esta evaluación deberá ser interdisciplinaria y transversal en la sociedad. La ausencia actual de toda evaluación no puede sino alimentar la desconfianza, la confusión y dar vía libre a mistificaciones y/o temores colectivos emocionales y a procesos inquisitorios. Lamentablemente, estas PMG pesticidas han sido mal evaluadas o no lo han sido en absoluto.

­a) Desde el punto de vista medioambiental y sanitario (salud humana y animal)

Es cierto que las plantas que producen uno o varios insecticidas (por ejemplo, Bt) permiten rociar menores cantidades de insecticida, pero sintetizan continuamente y en cantidades no controlables un nuevo insecticida. ¿De qué naturaleza es el insecticida producido por la planta? ¿En qué se diferencia del generado naturalmente por la bacteria? ¿Qué cantidad produce? ¿Adónde va a parar el insecticida dentro de la cadena alimentaria y en el medio ambiente? ¿Cuáles son sus efectos sobre la fauna? ¿Qué riesgo existe de selección de insectos resistentes al insecticida?

En cuanto a las plantas que toleran un herbicida (por ejemplo, Roundup Ready®, Liberty Link® o las plantas mutadas/12), permiten rociar todos los cultivos en cuestión para suprimir las llamadas malas hierbas sin tener que tomar precauciones (terrenos tratados, helicópteros, hidroaviones). Estas plantas han provocado un aumento de la venta y la utilización de herbicidas en los países donde se cultivan a gran escala (EE UU, Brasil, Argentina y Canadá). Esta tolerancia significa que el herbicida penetra en la planta sin menoscabar su crecimiento, con riesgo de que se acumulen los principios activos, los coadyuvantes y los productos de degradación. ¿Qué ocurre con estos herbicidas en el medio ambiente? ¿Cuáles son sus efectos? ¿Cómo afectan a la salud de quienes cultivan o consumen estas plantas (humanos y animales)? ¿Qué riesgo acarrean de contaminación de cultivos tradicionales y/o ecológicos por estas PMG?

b) Desde el punto de vista social, económico y ético

Las PMG están siendo desarrolladas sobre todo para una agricultura productivista e intensiva cuyos destrozos ya se conocen actualmente. ¿Quién las ha solicitado? ¿Quién ha decidido imponérnoslas? La posibilidad de patentar estas plantas permite a las multinacionales que las producen controlar los recursos, las semillas y sus cultivos; como se dice a menudo, “quien controla la alimentación, controla el planeta y sus poblaciones”. Son una amenaza para la libertad de los agricultores de reproducir libremente las plantas y los animales y provocan el sometimiento e incluso la ruina de aquellos.

Numerosas advertencias en los últimos años han puesto de manifiesto la ausencia de evaluaciones por parte de las distintas instancias europeas o francesas: conflictos de intereses, falta de transparencia con respecto a la evaluación de riesgos, deficiencias y carácter confidencial de los expedientes, ensayos de evaluación realizados por las propias empresas productoras, falta de independencia, etc.

Esta situación de carencia o de negativa por parte de los industriales y los expertos a realizar verdaderos estudios de larga duración justificó la decisión de CRIIGEN/13 y del equipos de G.E. Séralini de llevar a cabo un ensayo inédito por su duración (superior a tres meses, que es el periodo que en general se admite para autorizar un OMG en Europa), los diferentes regímenes y el conjunto de parámetros químicos, hematológicos, bioquímicos y hormonales medidos. A este respecto, a pesar de no haber demostrado la afirmación de la portada de Le Nouvel Observateur, este estudio plantea las preguntas pertinentes pese a sus limitaciones y deficiencias que hay que tener la honestidad de reconocer: ¿qué se sabe verdaderamente de las consecuencias a largo plazo de las plantas modificadas genéticamente?

Código in vivo

Este estudio, relativo a una sola PMG, el maíz Roundup Ready® NK603, no puede considerarse en modo alguno un experimento científico académico de laboratorio ni un dictamen institucional con vistas a una homologación. Las condiciones no eran idénticas: coste y financiación (había que encontrar 3 millones de euros), la empresa Monsanto se negó a vender con fines de investigación semillas de la PMG patentada, dificultad de disponer de esta y de su equivalente isogénico, de cultivarla, cosecharla y repatriarla, de hacer fabricar en secreto los alimentos correspondientes, seleccionar las 200 ratas de laboratorio Sprague Dawley®, de elegir un laboratorio certificado que garantizara la seguridad del experimento y los análisis durante los dos años del estudio. ¿Es normal tener que financiar y tener que trabajar durante dos años en la clandestinidad por una cuestión de salud pública que afecta al conjunto del planeta?

Los autores del estudio dieron muchas explicaciones sobre las dificultades para respetar las normas en estas condiciones –las buenas prácticas de laboratorio y la trazabilidad− y garantizar la seguridad del estudio. Sin caer en la novela de intriga o de espionaje en relación con el código in vivo (cosa que por desgracia ha ocurrido demasiado a menudo), es importante subrayar este aspecto, pues ha condicionado en parte las limitaciones e insuficiencias del plan experimental.

¿Resultado? Aterrador. “Al cabo de menos de un año de administrar menús diferenciados a base de maíz OMG, señala el profesor Séralini, se produjo una hecatombe entre nuestras ratas cuya amplitud yo no había imaginado /14 . Denunció el aumento del riesgo de tumores mamarios y de afecciones hepato-renales entre las ratas alimentadas con el maíz modificado genéticamente NK603, asociado o no al herbicida Roundup.

Críticas y limitaciones del estudio

Tras la publicación de los resultados del estudio, el gobierno francés anunció que iba a revisar los procedimientos de homologación de los OMG y los contrarios a los OMG reclamaron una moratoria y apelaron a los organismos sanitarios. Sin embargo, rápidamente se desencadenó una contraofensiva a gran escala. En Europa, la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria), y en Francia, la ANSES (Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria), así como el Consejo Superior de Biotecnologías (HCB), procedieron a refutar las conclusiones del profesor Séralini, señalando en particular el número y el tipo de ratas utilizadas en los ensayos, así como los análisis estadísticos presentados en el artículo. Se lanzó una campaña agresiva, con presiones a la revista para que retirara la publicación y calificativos denigrantes, amenazas e insultos.

Al tiempo que hay que defender y proteger a estos científicos que han emitido la señal de advertencia, también hay que aceptar y reconocer las limitaciones y deficiencias de dicho estudio. No se trata de ir a aullar junto con los lobos ni de utilizar los argumentos y métodos de quienes, comprometidos por su comportamiento, harían bien en empezar por aplicárselos a sí mismos y a los expedientes que jamás debieron autorizar: el doble rasero, “haga lo que digo, pero no lo que hago”.

A falta de la totalidad de los datos, no podemos limitarnos a comentar el contenido del artículo publicado. Las limitaciones y deficiencias del plan experimental se deben en primer lugar, como ya se ha señalado, a las mismas condiciones en que tuvo que llevarse a cabo el estudio y a las prácticas habituales y recomendaciones de las autoridades: grupos de 10 animales, ratas de la raza Sprague Dawley®/15. Vistas estas indicaciones, el plan experimental debería haber tenido en cuenta las limitaciones impuestas por la financiación con el fin de garantizar una interpretación fiable de los resultados. Veamos un ejemplo: tenemos una moneda no trucada que lanzamos diez veces al aire; ocho veces sale cara y dos veces sale cruz. La probabilidad de que resulte una diferencia tan grande es de alrededor del 11 %. Este porcentaje es demasiado grande para poder decir, si sale este resultado, que la moneda está trucada, pues puede deberse perfectamente al azar del juego. Por tanto, era previsible que la elección de los grupos de 10 ratas no permitiera concluir que “las diferencias observadas son significativas”. Esto significa que los resultados no podían servir de prueba por mucho que pusieran de manifiesto unos índices que haría falta analizar. Para ello habría sido necesario limitar el diseño del experimento para que hubiera un mayor número de ratas en cada uno de los grupos experimentales. Esta cuestión condicionaba a su vez los análisis y métodos estadísticos. Estos últimos se definen previamente, en función de la cuestión planteada, condicionan la planificación del experimento y no se adaptan en función de las observaciones experimentales.

Se sobreentiende por tanto que el análisis estadístico propuesto en el artículo adolece de estas limitaciones. La descripción de la supervivencia de las ratas y de la aparición de las patologías es parcial y no puede considerarse significativa desde un punto de vista estadístico, por mucho que haya que tomarla en serio. Únicamente una reproducción del experimento con un plan experimental mejor diseñado podrá aportar elementos de respuesta. Recordemos que las estadísticas solo sirven de ayuda para la decisión, pues indican y controlan los riesgos de error en la interpretación de los resultados (que en el caso que nos ocupa son de calibre). Estas observaciones también son válidas para el análisis estadístico de los datos relativos a los parámetros bioquímicos, sanguíneos, urinarios y hormonales.

Es cierto que la publicación se basa únicamente en una parte limitada de los datos experimentales, que todavía no se han publicado en su totalidad. Cabe esperar que se den a conocer en breve y que entonces puedan aclararse más cuestiones.

¿Y ahora?

En estos momentos, cualquier conclusión sería precipitada. La publicación de este primer artículo sobre el estudio tuvo un efecto inmediato en el debate de la sociedad sobre los OMG, al poner en tela de juicio el dogma del control científico y de la inocuidad de las PMG. A pesar de sus limitaciones y deficiencias, ha puesto sobre el tapete la cuestión de la evaluación de los riesgos y la responsabilidad, del marco científico, de los conflictos de intereses, de la confidencialidad de los expedientes y del libre acceso a los datos experimentales de estos últimos, de la duración y las modalidades de evaluación. De hecho, todos estos elementos han quedado en el limbo, del mismo modo que el papel de los científicos y los expertos y su relación con la sociedad en la evaluación de los riesgos y la demostración de estos últimos.

Las respuestas y soluciones solamente podrán obtenerse a partir de un enfoque ciudadano, democrático y transparente. De una manera más fundamental se plantea la cuestión del procedimiento y del método científico a la hora de demostrar la validez de una idea de la que de entrada ya se está convencido de que es justa: no confundamos convicción personal y prueba científica.

1/12/2013

L’Anticapitaliste n.º 49

Traducción: VIENTO SUR

Notas:

1/ Séralini G.E. y cols. (2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food and Chemical Toxicology, vol. 50, n.º 11, noviembre de 2012, pp. 4221-4231.

2/ Le Nouvel Observateur , n.º 2498 del 20 de septiembre de 2012.

3 / Maíz OMG Roundup-Ready® “NK603” (NK = Natural Killer), producido por la empresa Monsanto.

4/ Séralini G.E. (2012). Tous cobayes ! OGM, Pesticides, Produits chimiques. Flammarion, París.

5/ Lepage, C. (2012). La vérité sur les OGM, c’est notre affaire ! Éditions Charles Léopold Mayer, París.

6/ J.P. Jaud (2012). Tous cobayes ? J+B Séquences.

7/ Fonquérine, C. y Le Bayon, F. (2012). OGM : Vers une alerte mondiale ? Lieurac Productions.

8 / ISAAA: The International Service for the Acquisition of Agri-biotech Applications, http://www.isaaa.org

9 / http://www.greenpeace.org/interntional/Global/international/publications/2012/GI_Herb_ Use_ FINAL_10-18-12.pdf

10 / http://www.huffingtonpost.com/%2020…

11 / Ácido 2,4-diclorofenoxiacético: herbicida selectivo contra las malas hierbas, era un ingrediente del “agente naranja”, utilizado a gran escala durante la guerra de Vietnam.

12 / Por ejemplo, el girasol Expressun de Pioneer, obtenido por mutagénesis química, que tolera el herbicida retribución-metilo; la colza Ice-field, de BASF, que tolera herbicidas como el Pulsar® 40. Por lo visto se ha obtenido mediante el cruce con girasoles silvestres americanos de la Amazonia.

13/ CRIIGEN: Comité de recherche et d’information indépendante sur le génie génétique – http://www.criigen.org.

14/ Le Nouvel Observateur, n.º 2498 del 20 de septiembre de 2012, p. 69.

15 / Sprague Dawley®: cepa de ratas albinas utilizadas en experimentos de laboratorio, seleccionadas por su fisiología similar a la de los humanos – http://www.taconic.com/user-assets/….

 

DESEOS PARA 2014


 

La admirada y admirable Maruja Torres cuenta sus deseos para este año que comienza. Seguro que todos los suscribimos.

 

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La vida es peligrosa. Decía Albert Einstein que lo es, no “por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”. No me podría hoy identificar más con la frase de alguien que, desde su intelecto superior, es capaz de discurrir algo tan práctico y que nos concierne a todos.

Por eso mi deseo más importante, firme y, diría yo que hasta rugiente, para este año que iniciamos, es que se rompan las patas de todas las sillas que aguantan esos culos tan poco interesados en contribuir a enderezar nuestro rumbo. Un buen golpetazo en el suelo de lo real, y también una huida libre de la mente hacia la utopía de lo posible. Imaginad la tremolina, el sofoco de quienes, de repente, descubrieran que no se puede continuar contemplando la representación mientras se le da al botijo y al abanico, al “a ver cómo termina esto” y al “si no me muevo igual puede que yo no me hunda por la tempestad”.

Junto con esta fantasía, quizá no tan irrealizable, que albergo -aunque, indudablemente, muy trabajosa-, y que requeriría, quizá, poner en marcha un sistema de catequesis con visitas intensivas a domicilio calcado, aunque con otros fines, de los Testigos de Jehová, tengo un sueño, mucho menos factible, que me produce, en el duermevela de cada noche, satisfacciones incomparables.

Ya sabéis cómo funciona. Poco antes de caer dormidos, en ese estado de flotación en el que nos contamos historias felices para rendirnos al sobre con placer, y durante el cual asesinamos con impunidad y solemos, en general, poner las cosas en su sitio y repartir mandobles, e incluso hacer vudú, durante esa tranquila transición de lo real a lo inconsciente, suelo desear algo que me parece el colmo del retorcimiento.

Y es que a toda la gente que han sido, que son y serán malos, codiciosos, corruptos, asquerosamente tiránicos, indefendiblemente meapilas, golpistas camuflados, hipócritas y canallas, a todos esos que vosotros y yo conocemos bien, y que sufrimos mucho peor, a todos les crezca súbitamente una conciencia. La conciencia. Y les deseo que pasen el resto de su vida mirándose al espejo y viéndose como realmente son.

Quiero que sepan, y que no se perdonen. Y que ningún dios lo haga.

No ocurrirá nunca, pero me babean las encías al pensarlo.

De cualquier modo, a vosotros os deseo lo mismo que a mí. Salud, felicidad y desobediencia.

Fuente: Eldiario.es